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Heads will roll • {Anya}

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Heads will roll • {Anya}

Mensaje por Roxanne A. Benatar el Lun Abr 25, 2011 5:14 am

El reloj marcaba las dos de la mañana y la joven Benatar se paseaba frente a su espejo, analizando su aspecto una última vez antes de salir. Llevaba puesta una blusa estampada de leopardo, con un considerable escote. Una falda que iba a la cintura, la cual no llegaba mucho más abajo de su trasero. Unas medias de red y unas botas de cuero y tacón alto hasta la rodilla. Sus labios, como siempre, iban adornados por su color preferido: rojo intenso, para ser precisos, el labial color 625 "Are You Red-dy?" de Maybelline. Sus ojos los delineaba una delicada línea negra, resaltando su color, verde agua. Su cabello estaba lacio y a la vez rebelde, con algunas ondulaciones que le daban un aspecto despreocupado. Le sonrió a su reflejo, más que satisfecha con la imagen que proyectaba. Estaba lista para matar. ¿Sus hermanas? A saber, esa noche iban a ser ella y la bolsita con polvo blanco que guardaba en su bolso. No necesitaba nada ni a nadie más. Bajó las escaleras tarareando una canción y salió de su hogar. Pensó en ir en su motocicleta, pero habían dos impedimentos: su falda y el estado en el que iba a estar al volver. No quería que su bebé sufriera daños, por lo que prefirió parar un taxi en la calle. ¿La dirección? Discoteca Cherry Bomb. Solía repartir sus noches entre las dos principales discotecas del lugar, pues ambas le proporcionaban enorme diversión. Ella era, según muchos y según ella misma, la combinación perfecta entre la típica chica popular y la típica chica rockera. De día podías verla sacudiendo sus pompones de porrista, de noche destrozando una guitarra con sus habilidosos dedos y viceversa. Así era ella, versátil y ambiciosa, quería abarcar todo y lucirse en todo. Y por ahora, lo estaba logrando a la perfección. Ella era lo que quería ser, como desde pequeña había sido su vida. Había querido ser la perfecta estudiante, lo había logrado. Había querido ser popular, lo había logrado. Había querido ser la reina de toda fiesta, lo había logrado. Piano, piano se repetía a sí misma, con divertido sarcasmo.

Bajó del taxi como una estrella de rock bajando de una limusina, para meterse en una alfombra roja. Así se sentía, como una verdadera celebridad. Muchos la llamaban egocéntrica y ella... lo admitía abiertamente. Se amaba a sí misma, de la cabeza a los pies, ¿por qué no hacerlo notar? La humildad era para aquellos que sólo podían llamar la atención al dar lástima. Y ella tenía muchos y mejores medios para ser el centro de todas las miradas. Como en ese momento, en el que ella desfilaba su esbelta figura entre los que se amontonaban en la puerta de la discoteca para entrar. Se apartaban de su paso sin que ella tuviera que decir una sola palabra, pues todos sabían quién era ella y cómo funcionaba el sistema. Muchos la saludaron e intentaron hablarle, ella no les dio ni la hora. Llegó a la puerta, dejando a una fila de gente detrás y el guardia de seguridad, Bill, la dejó pasar sin poner objeción alguna, diciendo que era un placer tenerla allí esa noche. Ser la hija del gobernador traía grandes ventajas, como que nadie le pedía identificación. Tampoco pagaba entrada, y no recordaba una oportunidad en la que ella hubiera pagado por una sola gota de alcohol. Quien decía que la vida no era fácil, definitivamente no había conocido a Roxanne. Claro que se esforzaba por lo que quería y sabía cuándo era hora de luchar por sus objetivos, pero a Roxanne las cosas ni siquiera se le entregaban en bandeja de plata, a ella le llovían. Era lógico que la muchacha se creyera una reina, especialmente cuando todo a su alrededor parecía indicarlo. Ella había sabido llegar hasta donde estaba con garras y dientes y no dejaría que nadie le arrebatase su trono y corona. Porque a todo el que se interponía en el camino de la reina, se le cortaba la cabeza.

Al entrar por fin a la discoteca, se dejó invadir por esa sensación que todo el mundo tenía al ingresar al mundo de Cherry Bomb: su pulso se aceleró, se sintió salvaje, imparable, con ganas de romper todo a su alrededor. Sintió que el mañana no importaba, que el mañana no existía y que el hoy le exigía sexo, drogas y rock 'n' roll. Cerró los ojos por un momento e inspiró profundo, amaba su vida sin duda alguna. La canción Girls, Girls, Girls de Mötley Crüe sonaba a todo volumen, haciendo que los cuerpos se movieran pegados el uno con el otro en la pista de baile. Era temprano, pero el lugar parecía a punto de estallar de tantas personas. Sonrió de lado y sin dudarlo se dirigió a la barra. La muchacha que allí atendía, Wanda, era una vieja rockera con una actitud que robaba el aliento. Antes de que Roxanne pudiera llegar a hacer su pedido, ella ya le había entregado el típico Cuba Libre extra fuerte que solía pedir. Le dirigió una sonrisita de complicidad a Wanda y sacó la bolsita en la que guardaba la sustancia que consumiría esa noche, mostrándosela con disimulo.
▬En el baño no te molestarán, preciosa ▬le dijo Wanda al oído para ser escuchada por sobre la música. Roxanne asintió y, acompañada por su bolsita, fue hasta el baño. No necesitó meterse en uno de los cubículos porque las pocas chicas que allí estaban parecían ocupadas en la misma tarea. Intercambiaron sonrisas divertidas y Roxanne se puso a hacer su trabajo. Con su tarjeta de crédito armó cuatro líneas bastante gruesas y, con un billete hecho rollo, las aspiró en menos de cinco segundo. Se quedó un momento con la cabeza hacia atrás, sintiendo la amargura de la cocaína recorrer su garganta y aspirando los restos que habían quedado en su nariz. Eso había sido casi un gramo, pero su cuerpo había desarrollado gran tolerancia a aquella droga, por lo que en unas horas necesitaría más.

Al salir del baño, con un aspecto totalmente renovado, una de sus canciones preferidas inundaba el lugar: Cherry Pie, de Warrant. Emitió un gritito de emoción y corrió a bailar. Con la ayuda de dos chicos que se encontraban en la barra, se subió a ésta. La droga ya comenzaba a hacer sus efectos y se sentía completamente hiperactiva, como si pudiera volar si lo intentara. Su cuerpo comenzó a moverse al ritmo de la música, sus caderas se agitaban y oscilaban al compás del bajo y la batería, todo su cuerpo derrochaba una sensualidad que ni la misma canción era capaz de captar. Las miradas comenzaron a concentrarse en ella, se encontraba en una nube de la que no quería bajar.

_________________
ROXANNE ALELÍ B E N A T A R
SERÍA UNA PENA QUEDARME EN EL TIEMPO DEL VICIO Y EL SEXO BARATO


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Roxanne A. Benatar
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Re: Heads will roll • {Anya}

Mensaje por Anya V. Kubicka el Lun Abr 25, 2011 1:31 pm

La muchacha que tenía en frente era idéntica a mí. Me quedé mirándola durante unos instantes, encantada. Impresionada. Su cabello tenía el mismo color castaño que el mío propio, pero con ese toque rubio que tanto se fijaban los chicos. Los ojos de la chica eran grisáceos, igualitos a los míos, y con ese brillo tan peculiar. Aunque en ese momento estaban maquillados, lo cual no siempre ocurría: una fina línea negra brillante bordeaba los bonitos ojos y les daba más color, mientras una capa de sombra de ojos recubría el párpado con pesadez. Ladeé la cabeza, observando el vestuario, ya que deslicé la mirada con rápidez por los labios de la joven, los cuales cubría un suave brillo con sabor a fresa. La chica de en frente llevaba también la misma ropa que yo: una camiseta color verde caqui, que dejaba al descubierto un hombro y parte del ombligo, junto con unos tejanos medio rotos y unas botas negras que le llegaban justo por debajo de la rodilla. La extraña sonrió y yo también lo hice, a la vez.

Me quedé mirando de nuevo el espejo al darme cuenta de que la extraña era yo y abrí los ojos de par en par. ¡Dios mío! ¡Aquella no podía ser yo! Di una pequeña vuelta sobre mi eje y suspiré. Literalmente, me había vuelto loca, pero después de la pequeña charla con Josh, me había decidido a probar al menos que era el "pasarlo bien". Pero yo jamás enseñaba tanto... Acaricié la piel desnuda de mi estómago y de mi hombro y resoplé, encaminandome al armario para cambiarme de camiseta. Eres la rarita del pueblo... Sus palabras no paraban de resonar en mi cabeza, así que cerré las puertas del mueble de un portazo y me miré por última vez en el espejo del recibidor. Me hice un simple peinado, dejando que parte de mi cabello cayera lacio por mi hombro derecho y agarré mi cazadora negra, la que siempre estaba colgada en la puerta principal de mi loft. Cerré con llave a mis espaldas y salí corriendo escaleras abajo hacía la calle.

- Argh... quiero morirme... - me dije a mí misma, en un acento londinense muy acentuado, aunque dejaba mucho que desear. Aunque había nacido en Londres, a mí siempre me había gustado mucho más el acento americano, pero, ¿Qué se le iba a hacer?

Con aburrimiento en mi mirada, alcé la vista hacía el letrero gigante de luces en el que ponía en rojo: Cherry Bomb. Me estremecí levemente. Yo jamás había hecho aquello... Pero tendría que colarme para ver que había dentro. Entraría, echaría un vistazo y me largaría de allí lo antes posible. Al menos así podría restregarle por la cara a Josh que no era una perdedora. ¿O a lo mejor si que lo era? ¡Claro que lo era! ¡Desde siempre lo había sido! Pero... sólo intentaba tener un buen futuro. Me estremecí de nuevo y me abracé a mí misma, colocándome en la cola de la discoteca más famosa del lugar.

No tuve problemas en entrar, pero me sentí completamente estúpida y fuera de lugar. Un chico mayor que yo, me había guiñado el ojo y me había prestado un carné falso, aunque estaba segura de que luego vendría a pedirme "favores". Él mismo lo había dicho. Sólo esperaba que ese tipo de favores no fueran favores sexuales... porque si no, estaba muerta. Desde que me violaron a los doce años, no había podido superar el trauma, echando así a todos los chicos que me rodeaban de mi lado. El único muchacho que ahora merodeaba por mis alrededores era Matthew. Y porque me había demostrado que era de fiar... pero si me lo quitaban, sencillamente no sabía qué haría. Estaría perdida.

Con un encogimiento de hombros, me adentré en el local, en el cual sonaba un estridente rock n' roll que me petó los oídos, pero sonreí abiertamente. Al menos la música era buena. Aunque yo prefería clásicos, cómo Elvis Presley, con su rock de la cárcel, o Joan Jett, con su bad reputation. Escuché un poco más la música, parada totalmente entre la multitud. Yo era más de AC DC, Linking Park o Iron Maiden. Pero supe enseguida que no pondrían a esos grupos en cuanto divisé a la mujera que atendía en la barra. Me acerqué con sigilo y me senté en uno de los taburetes, alucinando con la gente que había por allí. Mi cuerpo empezó a temblar levemente. No me sentía nada a gusto... ¿por qué todos tenían que beber o fumar para pasarselo bien? Le pedí a la mujer una botella de agua, la cual me miró con el cejo fruncido y negó con la cabeza. Me sirvió un vaso de lo que parecía un líquido entre verde y amarillo, con una sombrilla muy alegre de decoración, y me dijo que me tomara aquello. "Por una vez..." me dije, colocando el dinero en el mármol, cogiendo el vaso entre mis manos y alzando la mirada justo en el momento en que dos muchachos alzaban a una joven para que bailara en la barra. Solté un gritito de exasperación cuándo me di cuenta de que se trataba de Roxanne. Con sigilo de nuevo, me bajé del taburete de un brinco, dispuesta a marcharme.

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Re: Heads will roll • {Anya}

Mensaje por Roxanne A. Benatar el Miér Abr 27, 2011 6:21 am

Roxanne se movía al compás de la música como una maníaca, mientras la gente se aglomeraba y un par de sus compañeras de fiesta se subían también para acompañarla en el baile. Wanda le hizo una señal de que se inclinara, con una botella de vodka en la mano. No lo dudó dos veces y se acostó sobre la barra, doblándose sobre sus rodillas y arqueando la espalda mientras Wanda le daba de beber directo de la botella. Cuando terminó de beber se incorporó en la barra, quedando de rodillas y levantando los brazos, exclamó un "woohoo" que fue seguido por varios más y unos cuantos silbidos. Una de las chicas que también bailaba en la barra la ayudó a incorporarse del todo, con una sonrisa seductora. Comenzaron a bailar juntas de forma sensual, haciendo que el público masculino se volviera loco. Warrant sonaba, el alcohol desbundaba y Roxanne se divertía a lo grande. La droga había hecho que cada una de sus terminaciones nerviosas cobrara vida, permitiéndole disfrutar hasta el más leve contacto con la mano de alguien. Había llegado hacía tan sólo unos minutos y ya estaba dominando el lugar, ese era su don. A ella no le requería ningún esfuerzo volverse el centro de atención, no suponía un desafío ser el centro de las miradas y definitivamente no se demoraba en comenzar a divertirse. Ella era la reina de la noche y sabía demostrarlo. Una sonrisa ladeada y unos ojos de halcón estaban dibujados en su rostro, esa noche había venido a cazar. La técnica de Roxanne era simple: examinar a las posibles presas, escoger a la mejor y usar un señuelo para que cayeran en su trampa. A veces eran promesas de actos sexuales que probablemente realizaría, otras eran palabras dulces y promesas de algo más que una noche, algo que jamás sucedería con ella. Era cuestión de conocer a la víctima y saber qué armas utilizar para atraparlo y tenerlo a tus pies, rogando por más. Para ella era un deporte con recompensas demasiado satisfactorias. Y en la caza de hombres, Roxanne era toda una experta.

Lo primero que necesitaba era tirar la carnada al agua. Por lo que en el comienzo de la canción Cold Hard Bitch de Jet, Roxanne le estampó un beso a la muchacha con la que bailaba en la barra. Ella se lo correspondió y su "público" enloqueció. Luego de unos minutos se separaron, intercambiando una mirada de complicidad. Sabían lo que ese beso les traería el resto de la noche, especialmente para los chicos que esperaban tener la posibilidad de un trío, a lo que Roxanne jamás se negaría. Ella era de esas que quería experimentarlo todo, saberlo todo, sentirlo todo. Por lo que en cuanto a sexo respectaba, Roxanne estaba dispuesta a hacer prácticamente todo.

Dirigió su mirada a la multitud que se aglomeraba alrededor de la barra, esperando encontrar algo que valiera la pena llevar a la cama aquella noche. Pero lo que encontró no fue nada agradable. Allí, tratando de esconderse y probablemente queriendo salir de allí, estaba Anya. La sonrisa se borró de su rostro enseguida. ¿Qué hacía esa mosquita muerta en su territorio? ¿Cómo se atrevía a siquiera pisar ese lugar? ¿Es que acaso no entendía que en la escala de popularidad ella era un menos diez? Una cosa que hacía la cocaína en ella era que se pusiera el doble de violenta de lo que era normalmente, porque no dudó dos veces en saltar de la barra e ir tras ella. Apartó a algunos chicos que le tomaban la mano para "hablar" con ella, y la alcanzó. La tomó por el brazo con fuerza y la volteó, mirándola con fiereza. Si bien Roxanne era una chica bastante delgada y de apariencia delicada, tenía una fortaleza excepcional gracias a su ejercicio diario y sana alimentación. Sí, aunque se destruía en la noche con drogas y alcohol, se encargaba de compensarlo con buen cuidado de su cuerpo durante el día.
▬¿Qué demonios haces aquí, perdedora? ▬le espetó con violencia, por encima de la música. El rostro de Roxanne parecía el de una psicópata a punto de asesinar y por dentro se sentía capaz de hacerlo.

Las relaciones con Roxanne eran bastante extremas: o te amaba, o te odiaba. Era difícil encontrar un punto medio con ella y Anya no era la excepción. Si te ganabas su odio, era hora de correr a esconderte porque el huracán se desataba y destruía todo a su paso, a Roxanne no le gustaba dejar sobrevivientes. Quería ser la encargada de arruinarle la vida a la muchacha que tenía frente a ella, quería destruirla, quería verla llorar y maldecirla a los cuatros vientos, quería que cuando le preguntaran quién era responsable por su desgracia ella respondiera Roxanne Alelí Benatar. Ella era extrema, intensa y no era de hacer las cosas a medias. Anya no sabía con quién se había metido. ¿Porqué se había ganado su odio? Habían tres razones principales. La primera, detestaba a la gente que se pasaba el día dando lástima como ella, que sonreía y tratara de hacerse la fuerte pero en cuanto comenzaba a hablar con alguien se ponía a hablar de sus desgracias y cómo era fuerte y bla bla bla. Odiaba a las chicas que pretendían ser santas, puras cuando en realidad eran un intento de zorra. El truco más viejo del libro: "yo soy tierna, yo me hago tu amiga pero no tengo dobles intenciones y en un cerrar de ojos ¡zaz! Te llevé a la cama". Y eso llevaba a la segunda razón de porqué Roxanne la odiaba: la muchacha se había aferrado a su hermano como una maldita garrapata. Incluso se sentía algo amenazada pues la perdedora parecía querer quitarle el lugar de la consentida y malcriada de Matthew y eso jamás lo permitiría. Nadie le quitaba la atención de un hombre a Roxanne y mucho menos si se trataba de su hermano mayor. Ella era demasiado unida con sus hermanos y jamás, jamás permitiría que alguien se los robara. Y esta unión de hermanos le dio la tercera razón para odiarla: se estaba metiendo con el futuro chico de su melli. Nadie invadía el territorio de las trillizas Benatar y menos una perdedora como ella. Anya parecía arrastrarse como una babosa detrás de Josh y creer que en realidad se estaba haciendo la difícil, con la esperanza de enamorarlo. ¿Realmente era tan estúpida? Se notaba a kilómetros que la muchacha era una completa mojigata.

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Re: Heads will roll • {Anya}

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